Inti-Illimani Historico
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Music

Press


"Entrevista de David Ponce a Horacio Salinas"

Inti-Illimani Histórico

Habla Horacio Salinas, el director histórico del grupo
"Inti-Illimani no puede ser un grupo experimental"

13/11/2006

A un año de cumplir cuatro décadas, el conjunto que lidera Salinas lanza un nuevo disco, Esencial. Su director habla de la diferencia musical con la alineación paralela del grupo, de la película de Ricardo Larraín que trae aparejado el disco y de cómo conjugar el recuerdo de La Peña de Los Parra con ser Inti-Illimani a las puertas de su propio cuarentenario.

David Ponce

Habían dado conciertos, emprendido giras y hasta hecho grabaciones como el disco Música en la memoria (2004), firmado por Inti+Quila y grabado en vivo por ambos conjuntos en el Estadio Víctor Jara. Pero ahora el nuevo ciclo creativo está completo para Inti-Illimani Histórico, el conjunto liderado por el perenne director artístico Horacio Salinas desde la crisis que dividió en dos al grupo chileno, entre esta alineación y la que encabeza Jorge Coulon. Ninguna de los dos ha dejado de trabajar. Los Inti de Coulon lanzaron este año el disco Pequeño mundo e Inti-Illimani Histórico tiene ahora su primer disco nuevo, acompañado además por un documental del cineasta Ricardo Larraín: se llama Esencial.

Con las voces históricas de Horacio Salinas, del charanguista Horacio Durán y del inconfundible cantante José Seves, el grupo también integra al músico venezolano Jorge Ball y a tres jóvenes que entraron por primera vez al estudio de grabación con el conjunto: el pianista, organista y acordeonista Camilo Salinas, hijo de Horacio, el contrabajista Fernando Julio y el percusionista Danilo Donoso. Inti-Illimani es histórico, pero también actualizado. "Estoy impactadísimo de cómo la música hoy día es vital sobre todo en los jóvenes", dice Horacio Salinas. "Lo veo no sólo por mis hijos, que tienen en el iTunes quinientas mil canciones y saben exactamente quiénes son los músicos. La gente camina por la calle no refugiada en el ruido de la ciudad, que por lo demás es monótono y feo, sino que en la música. Es muy poderoso".

–Distinto al modo en que aprendiste tú. ¿Había menos estímulos musicales cuando tenías esa edad?
"Vivíamos la música, claro. Pero no teníamos como reproducirla. ¿Te acuerdas de la imagen de los negros en Nueva York con una cosa (una radio) aquí en el oído? (se ríe). En un tiempo más creo que vamos a meternos aquí al oído un chip con quinientas mil canciones y chao. A mí me admira eso".
Ensanchando, no redescubriendo

–¿No es difícil que un disco nuevo de Inti-Illimani entre a competir contra quinientas mil canciones disponibles?
"Bueno, en realidad uno siempre espera que lo de uno no se marchite, que sea un buen ramo de flores que permanezca. Me da la impresión de que un poco lo nuestro y harto de la Nueva Canción Chilena ya es patrimonial. Pasa a ser un clásico. Uno lo que haga es recibido con la simpatía de, no sé, un poco como el tío Roberto Parra, el Ángel Parra".

–¿Y te gusta eso, es un seguro o puede ser un arma de doble filo?
"Está bien", sonríe. "No soy del espíritu de sentarme a vivir de rentas pasadas. En el terreno artístico es un poco triste. La vida del Inti-Illimani ha sido tremendamente ingenua en ese sentido. Ha sido una entrega a un mundo que descubrimos hace cuarenta años y que se puede ir ensanchando. No redescubriendo: más bien ensanchando. No creo que después de cuarenta años vayamos a descubrir una nueva manera del Inti-Illimani de hacer armonías ni otras cosas: sería pedante. Sino más bien ensanchar un patrimonio, una estética, una manera que es sólo nuestra de usar el bajo, de hacer armonías, de circunscribir las melodías, en fin".

–Una cosa puntual es que la exhibición del documental sobre el disco fuera en la Cineteca de La Moneda, que es un símbolo de la nueva institucionalidad cultural. Es algo impensable en el tiempo de Pinochet, pero a la vez es una cosa oficial. Es el edificio más institucional del Chile el que usaron.
"Está bien, pero muy lejos de Inti-Illimani escrito con bronces, con letras institucionales. Una cosa que va a perdurar es esa institución cultural que se creó durante el gobierno de Lagos, y que encuentro fantástica. Y que la exhibición de la película (ver recuadro) fuera en la Cineteca de alguna manera nos honra, en un aspecto del desarrollo de esta democracia que nos provoca también enojos. Yo creo que este país sólo se desarrolla en el plano de la cultura y las artes ampliando, abriendo. No es ninguna reverencia ni una venia a lo estatuído ni al oficialismo, sino más bien a la cultura. De la misma manera en que estuvo Nicanor Parra ahí, tan cuestionadamente".
En vivo en la peña

–¿Un antídoto contra la institucionalización es claramente hacer un disco nuevo?
"Nos volvió a poner en ese desafío. Aquí quedan abiertas ventanas y puertas hacia otros mundos, que creo que es lo apasionante. La historia de Inti-Illimani ha sido siempre ésa, de ir ensanchando nuestro espacio creativo e interpretativo. No descubrir una onda contemporánea o ponernos 'al día' en nada, sino sencillamente utilizar toda nuestra capacidad. Este disco nos produce la sensación de haber llegado a un puerto que queríamos".

Entre mayo y junio pasados se reunieron los músicos del grupo a ensayar el disco, en un lugar simbólico para Inti-Illimani: la vieja casa de la Peña de los Parra, hoy sede de la Fundación Gladys Marín. Otro símbolo llegó más tarde, cuando el nuevo logo del conjunto fue creado por Vicente Larrea, autor del diseño original junto a Luiz Albornoz y creador de gran parte de la gráfica del histórico sello Dicap y la Nueva Canción Chilena desde fines de los años '70.

"Son situaciones que se dieron de manera fortuita y curiosa", recuerda Salinas. "Estuvimos en la Peña de los Parra varias semanas bajo el influjo de la Violeta, de los Parra, de nosotros mismos, en el mismo espacio que ocupaba el escenario de la Peña hace cuarenta años, cuando yo acompañaba al Víctor (Jara), en fin, al Ángel (Parra) cuando iba para allá. Fue un espacio acogedor. Luego surgió Vicho Larrea junto con el Flaco Albornoz. Les fascinó la música y quisieron recuperar el logo después de cuarenta años, una parábola increíble, bajo el alero de todos los fantasmas que estaban ahí, y creo que tiene mucho que ver. En este disco Esencial hay la recuperación de una parte y por otra los desafíos de lo que vamos proyectando".

–¿Patricio Manns es otro de esos elementos? ¿Cómo fue trabajar con él de nuevo?
"Mira, como siempre. Con algunas diferencias, este disco es un poco como todos los discos del Inti-Illimani. Hay una diferencia, que es que pudimos hacerlo en vivo. Nos dimos cuenta precisamente ensayando en la Peña de los Parra es que esa energía con la que nos comunicábamos teníamos que registrarla. Y por otro lado está Patricio Manns, que ha estado ya desde el año '78 siempre inmiscuido en las canciones nuestras. Lo llamé como un mes antes de grabar, me mandó un texto y yo hice esta canción ("Tan sólo amando el hombre camina"). Siempre trabajamos de esa manera con Patricio. Fue la última canción que montamos".
Salinas, Julio y Donoso, las nuevas contrataciones

–Al mismo tiempo, por primera vez los tres músicos más jóvenes graban un disco inédito. ¿Eso es lo que lleva al grupo para adelante?
"Yo diría. Todo el instrumental nuestro se amplió de manera muy interesante en lo expresivo y musical. El acordeón es una sonoridad con tanta historia, pero no existía antes en el conjunto. Permite estos sonidos prolongados: es como tener una pequeña orquesta de cuerdas pero medio gitana. Eso se nota. El piano. El contrabajo con el arco es otro sonido continuo. Nosotros éramos más bien todo pizzicato, todo pellizcado, tun tun, sonidos breves. Y en la percusión me encanta subrayar que a Danilo (Donoso) lo conocí como alumno de la escuela de la SCD. Bien rockero, bien sound, gran dominador de la batería, se interesó mucho por traducir a la batería los ritmos folclóricos latinoamericanos. Tiene una gran sensibilidad, una gran modestia, y toca no fuerte, que es una virtud de un baterista".

–¿No hay canciones de ellos todavía, están haciendo méritos para componer?
"En eso han sido muy respetuosos. Si tú quieres es una de las dificultades que tiene una banda con tanto carrete, cuarenta años, con más de cuarenta discos. Ellos participan con gran entusiasmo pero con pies de plomo. Hay que intevenir coherentemente, a condición de que no se altere la arquitectura patrimonial".

–¿Y tú eres más el guardián de eso, de que no se desnaturalice?
"Seguramente. Yo creo que es una responsabilidad que uno tiene. Como director musical, imagínate, desde los dieciséis años, éste es un deslumbramiento. Es una criatura que ha crecido, que está como terminando la enseñanza media. Creo que es una responsablidad que me delegaron. No lo pedí ni se lo arrebaté a nadie, y eso lo entienden también los muchachos jóvenes. Y sin duda que por ahora lo más novedoso es esta gran fuerza expresiva que tienen. Camilo, Julio y Danilo tocan con mucha propiedad y mucha intensidad. Ahora, el conjunto nunca ha cerrado espacios creativos a nadie, a condición de que vaya ensanchando esta avenida y que no sea ninguna pirotecnia ni un tipo de cuoteo".

–Ellos han dicho, desde el otro lado, que de pronto intentaban meter una batería y que los históricos los miraban con cierto recelo.
"Todos nos vamos seduciendo aquí. Las relaciones interpersonales en una banda tienen que ver en medida muy importante con esta seducción".
El padre, el hijo y la prueba de aptitud académica

–¿Es una dificultad extra trabajar con tu hijo en el mismo conjunto? ¿Tienes que ser más estricto para no se acusado de favoritismo?
"No, me parece increíble eso de que Camilo es un músico más, a quien yo conozco mucho y sé por qué está en el conjunto. En parte lo miro y me miro un poco a mí, porque hay una característica familiar, que es esto de tirarse a la piscina. Esa pasión la veo en Camilo también. Es como una garantía de honestidad. Yo lo veo muy entregado. Y en el trabajo interno no hago distinciones. Y eso hace que el espacio del tocar sea una diversión, un goce. Camilo es un músico más y hay un futuro ahí que descubrir" .

En "El lazo", una canción de Víctor Jara incluida en el disco, Camilo Salinas toca un órgano comprado a un exiliado chileno en Finlandia. "Es como un armonio. Ahí hay un mundo maravilloso. Sin que uno se lo proponga sigue viniendo el eco de nuestra estadía en Europa", dice Salinas padre: Inti-Illimani vivió exiliado en Italia entre 1973 y 1989. "Y aparece la música celta, o la luminosidad de la música mediterránea, y ese es un campo musical que vamos a trabajar todavía mucho más. Es una música que me produce una sensación de vitalidad muy grande".

–¿Una de las canciones del disco, "Danza mediterránea", tiene que ver con ese énfasis?
"Sí, y la tocamos ahora en Europa y nos llamó la atención que fue una de las mejor recibidas. Algo transmite 'Danza mediterránea'. Y es curioso porque hay elementos de la música catalana, de las jotas mallorquinas. Parte de mi ascendencia, mi abuela materna era de Mallorca. (Sus apellidos son) Roig Mazanet. (La cantante) María del Mar Bonet me decía que son de una caleta de Palma de Mallorca. Y un amigo de Córdoba, España, reconoció un aire de jota mallorquina. Y de cueca también. Y yo cuando escucho esa música me parece lo más familiar".

–También hay canciones de Jorge Ball y José Seves. ¿Se trata de que la composición sea democrática al interior del grupo?
"Al hacer un disco vemos qué propuestas interesantes hay. No hay ningún tipo de obligación ni de cuoteo. Estaba esta canción de José (Seves), que ya había grabado en un disco y que retomamos más es un estilo campesino portorriqueño. Y en el caso de Jorge (Ball) era una antigua melodía, que fue muy impulsada por los muchachos jóvenes. Esa fue una fatiga. La música venezolana tiene una cosa única en América Latina, porque ahí es donde confluye lo más complicado de la tradición andaluza. El folclor venozolano está lleno de mandolinas, bandolas, bandurrias, cuatros, y la música del Llano tiene esta energía maravillosa, pero bien compleja. Y sacar 'La corocora con tucán' de Jorge Ball fue como pasar la Prueba de Aptitud Académica. Por eso te digo que estamos recién saliendo de la enseñanza media".
Inti-Illimani Esencial

–¿Hacía tiempo que pensabas en el título de Esencial?
"De la misma manera en que se le ocurren las melodías a uno se le ocurren los nombres. A medida que fuimos trabajando los arreglos y eligiendo qué cosas descartar o enfatizar, la palabra 'esencial' empezó a rondar como una característica del trabajo nuestro. Una de las primera canciones que montamos para este disco fue 'El lazo', de Víctor Jara, y me quedó siempre dando vuelta cómo interpretarla en un arreglo que traduzca todo el significado que tiene. Y en el arreglo hay tratamiento de cosas esenciales".

–¿Nos has pensado que puede ser una alusión al otro Inti-Illimani? ¿Que éste sea el esencial y el otro no?
"No creo. Nunca hemos tenido ese propósito. Nunca hemos hecho lo que hemos hecho contra algo, contra nadie. Este disco ha surgido con la naturalidad de todos los otros discos, con las mismas directrices, las mismas prioridades. Ha cambiado mucho respecto del pasado quiénes constituyen la banda, ésa es una realidad. Y eso ha dado la posibilidad de hacerlo en vivo y de que colaboren músicos que vienen de otros mundos y se conectan con este patrimonio. Sin duda que para nosotros constituye una anomalía esto de que estamos nosotros y existe este otro grupo que se llama Inti-Illimani. Pero al mismo tiempo se va cada vez ensanchando más la distancia que nos va separando de esa otra experiencia musical. Que es otra experiencia musical, vista desde lo que a mí me compete como director y como músico que creció en el Inti-Illimani".

–¿Es una diferencia musical esa que los separa cada vez más? ¿El sonido, la identidad?
"Yo creo que la identidad. Hay una cantidad de aspectos si tú quieres fríos, técnicos, modos con que manejas las líneas del bajo, las líneas melódicas, las armonías, cómo uso las disonancias, qué disonancias no uso, cómo termino las canciones… es una sumatoria de muchas cosas, pero que todas juntas dan un rasgo musical, estético. Y ahí hay una gran alteración. El Inti-Illimani hace las cosas de una manera que la gente reconoce. El Inti-Illimani es todo lo que se ha hecho y todo lo que no se ha hecho también, y todo lo que dejó de hacer. Yo no tengo dudas respecto de qué es el Inti-Illimani, y creo que Inti-Illimani no es un grupo experimental. No puede serlo, después de cuarenta años".

–¿Más allá de lo que hemos hablado de ensanchar el rango?
"Ésa es otra cosa. Eso tiene que ver con el enriquecimiento, con ir ampliando esta ciudad que es un poco (el grupo), y creo que después de éste vienen discos muy interesantes nuestros, que van en el camino del ensanchamiento. Pero no es el momento de experimentar ninguna cosa. O sea, no se puede reinventar el Inti-Illimani. Inti-Illimani es un modo de hacer, como te decía, y un modo de no hacer".

–¿El otro grupo no te parece Inti-Illimani?
"Yo veo que es otro grupo. Yo lo veo más cercano a Entrama o cosas así, y son grupos que me despiertan curiosidad. Los escucho con propuestas, hay una búsqueda, experimentación. ¿Pero transformar al Inti-Illimani en un grupo experimental que busca su camino? O sea, yo creo que el camino nosotros felizmente lo encontramos hace mucho tiempo".

Luego de la grabación de Esencial Inti-Illimani hizo una gira por Italia, Alemania y Bélgica durante un mes, en Santiago actuaron con el grupo español Amparanoia y acaban de tocar este fin de semana en Venezuela. "En esa medida van surgiendo ideas", dice Horacio Salinas. "Por lo menos yo me he propuesto celebrar el bicentenario con nuestros 43 años de vida y hacer otro disco antes de eso. Y el próximo año vienen los cuarenta años de este grupo, y este disco y esta película van a ser una bonita celebración".

Esencial, la película

Fue durante la preparación de las canciones que iban a dar forma a Esencial que el cineasta chileno Ricardo Larraín registró el funcionamiento musical más íntimo del conjunto, en el documental que acompaña al lanzamiento del disco. En él, la minuciosa cámara de Larraín registra tanto entrevistas con los músicos como su forma de trabajo en la sala de ensayo y hasta una participación del cantante lírico Tito Beltrán en conjunto con el grupo.

–¿Se habían visto antes en una pantalla grande?
"Yo creo que nunca había visto un punto de vista cinematográfico de lo que hacemos", dice Horacio Salinas. "He visto unas películas incluso muy simpáticas que hicimos alguna vez con (cámara) Super 8, en giras. La primera vez que fuimos a Japón, el año '76, si no me equivoco, nos compramos en el conjunto una filmadora. Pero nunca hubo esta aproximación hacia un mundo más bien íntimo, de cómo trabajamos y nos conectamos. Y todos quedamos sorprendidos por este modo en que Ricardo (Larraín) se metió con mucho respeto en un mundo. Si bien ellos filmaron cerca de cincuenta horas, ya a partir de las dos horas, a fuerza de verlos los dejamos de ver, y creo que eso aparece un poco en esa película. Es una suma de dos maneras respetuosas y delicadas de trabajar aspectos del arte".

–¿Impacta más esa intimidad o un primer plano gigante?
"(Sonríe) No es que no tenga nada que decir, pero tengo más seguridad en otros ámbitos, más bien de cosas musicales. Y en realidad hablamos lo estrictamente necesario. No creo que haya a estas alturas que hablar mucho. La música dice muchísimo más de lo que uno trata de explicar, y finalmente la intimidad de la relación que uno tiene con una melodía, una armonía, un grupo, es una cosa bastante misteriosa", dice el director musical del conjunto, que también tiene planes futuros concernientes a la película. "Lo trascendente de esto es que vamos a traspasarla a cine antes que a video, para que se pueda ver en cines". - El Mercurio Online


"rítica del Diario La Nación de Buenos Aires, Sábado 14 de julio de 2007"

Actuación del conjunto chileno Inti Illimani Histórico, integrado por Horacio Salinas (composición, guitarra, canto y dirección musical), Horacio Durán (charango y canto), José Seves (guitarra, quena, cajón, canto), Jorge Ball (quena, cuatro, percusión, canto), Fernando Julio (contrabajo y canto), Danilo Donoso (batería, percusión y canto), y Camilo Salinas (piano, acordeón y canto). Presentación de temas de su último disco Esencial. Nuestra opinión: excelente

Regresa con gloria Inti Illimani. De la mano de su líder musical, Horacio Salinas, vuelven también tres de sus más conspicuos compañeros: Horacio Durán y su charango; José Seves, en su guitarra, quena y cajón, y Jorge Ball, con quena, cuatro, y más percusión, a los que se le unen esta vez, Fernando Julio, en contrabajo eléctrico; Danilo Donoso, en batería y percusión, y Camilo Salinas, en piano. Todos ellos dispuestos a compartir el canto, solos o en ensambles de dos, tres y cuatro voces.

El sello Inti Illimani, intacto. El mismo que vislumbró, esbozó, entretejió y plasmó Horacio Salinas, el auriga que, desde su guitarra, su inventiva de compositor y arreglador, se convirtió en su segura guía hace unos treinta y cinco largos años.

"El estilo es el hombre", había definido en el siglo XVIII el académico francés Bufon. Y quiso decir que en el estilo se descubren la formación y las aptitudes de los creadores.

De allí que podamos ratificar hoy aquellas impresiones que nos dejaron los Inti Illimani cuando nos visitaron por primera vez, en marzo de 1985, y aquellas valoraciones que desgranábamos al año siguiente en cuanto a las cumbres musicales por ellos alcanzadas. Las mismas que han podido constatar muchos de los fervorosos seguidores que formaron parte de la generación de los exilios. Si bien aquel conjetural nimbo que circundaba los destierros se haya -un tanto- desdibujado por el paso del tiempo.

Este "Inti Illimani histórico" nos visita esta vez, a tres años de un esporádico encuentro, como parte de su gira por nuestro país, para entregarnos las nuevas canciones que integran su última grabación Esencial junto a sus tres nuevos integrantes. Y será casi de rigor aclarar que lo de "histórico" alude al reciente cisma que dividió en dos al emblemático grupo chileno, en el que no sólo está en juego la paternidad y el uso del nombre, sino -sobre todo- los contenidos estéticos que lo alientan y singularizan.

De todos modos Inti Illimani, fundado en 1967 en Santiago de Chile, no sólo se encuentra celebrando sus cuarenta años de trayectoria, sino que este grupo histórico llega con la intención de ofrecer su homenaje a Violeta Parra, a cuyo impulso (como bien aclara Salinas durante esta enfervorizada reunión), nacieron y crecieron ellos y varias otras formaciones en su país.

El simple detalle de un ingreso en ropa de calle, con la cansina naturalidad de quien llega a su casa, ya está indicando que lo que más importa no son ni la indumentaria ni el gesto triunfal, sino el ir en busca de la autenticidad y la excelencia musical.

Todo el misterio y el jolgorio del altiplano habrán de ocupar la noche, ya desde ese pórtico que es "Tatati", resonando en dos guitarras, charango, flauta, teclado, contrabajo eléctrico y batería. Por cierto que enseguida se abrirá el espacio para el sortilegio, como un signo inequívoco del Inti Illimani de Salinas. "Palimpsesto" habrá de refulgir como en los mejores tiempos, al enhebrar notas de aliento hímnico, hechas poesía y testimonio.

Ahí mismo ya están instalados los exquisitos ensambles instrumentales que empiezan por definir, desde la eufonía tímbrica y los hallazgos sonoros pergeñados por Salinas, hasta la calidez de las voces en dúos, tríos o cuartetos, para crecer en emoción, como en ese otro sello, al que puso rúbrica la voz de Mercedes Sosa: "Un son para Portinari".

Un furtivo tramo dedicado a tres canciones de Violeta Parra dará paso a nuevos aciertos en la combinación instrumental y vocal. Es el momento en que irrumpen el gozo del ritmo, el énfasis en sus acentos, la policromía casi visible de los timbres junto con las introspecciones de los silencios ancestrales y siderales, y los júbilos crepitantes de las fiestas telúricas "Arroz con cocolón", en ritmo de festejo, y las "Danza verde" y "Danza mediterránea", a las que se suma el acordeón. Siempre la inasible conjunción, el secreto pacto en los intersticios de los tiempos del 3 x 4 entrelazados con los del 6 x 8.

Hay canciones sencillas, como "El lazo", de Víctor Jara, pero con tantas emotivas honduras como el "Canto de las estrellas" (que encierra idénticas cadencias que el clásico "Volver a los 17", de Violeta). Serán el oportuno paréntesis para la incursión por el endiablado ritmo venezolano de "Montilla", que sobreviene como un estallido del alborozo. Y en seguida "Cándidos", con sus tiempos entrecortados y sus poderosas esdrújulas, apoyados por flauta traversa, acordeón y cajón peruano; otra marca chilenísima de Inti Illimani en el orillo.

Por supuesto que no podía ausentarse sin aviso el celebérrimo y atrapante "Mercado de Testaccio", que marcó toda una época, con sus resonancias y sus perfumes a mares Tirreno y Adriático, juntos en la fulgurante percepción rítmica del Salinas exiliado.

Hasta curiosas sorpresas se permiten estos viejos y nuevos Inti Illimani, luego de compartir, hacia el final, el huayno "Tacacoma": un bolero ("Llanto de luna") y un vallenato que suena a explosiva, pero auténtica, cumbia ("La fiesta eres tú").

Una vez más Horacio Salinas, pese a presidir este encuentro colocado en el centro de la escena, se entrega y goza como uno más del grupo, sin ostentar el mínimo liderazgo. Las más ricas combinaciones instrumentales, la sabia alternancia de solos instrumentales y vocales, la riqueza de matices (no obstante la preponderancia de temas de pujante sonoridad, sostenidos por versos hoy más llanos), ratifican una prolífica inventiva y una esencial actitud ético-estética irrefutable e inconmovible.

René Vargas Vera - Diario La Nación de Buenos Aires


"Inti-Illimani Histórico "Esencial""

Hay grupos que hacen compilaciones de grandes éxitos para mostrar de qué se ha tratado su historia. Inti-Illimani Histórico es mejor que eso: hace un disco de canciones nuevas y es un éxito más grande. Esencial es la primera grabación del conjunto liderado por Horacio Salinas desde la crisis que tiene dividido en dos a este grupo, y sus doce canciones remiten con fidelidad, pero también con innovación, a los múltiples rasgos que Inti-Illimani ha desarrollado en sus 39 años de carrera.

La alternancia entre canciones y temas instrumentales, el folclor latinoamericano, el europeo, la Nueva Canción Chilena y el repertorio popular de valses y boleros son parte de esos caracteres, y son múltiples formas de entrar a esta música. "Danza mediterránea" es un instrumental destinado a las ligas de "El mercado Testaccio", con una melodía que nace en la guitarra y crece con sucesivos charangos, tiples, acordeones, quenas y percusiones, mientras de paso muestra cómo Salinas está habilitado para inscribir obras como ésta en el repertorio latinoamericano de concertistas en guitarra.

Del tino constante para arreglar canciones de otros autores hay una nueva prueba en "El lazo", de Víctor Jara, que el grupo se atreve a empezar enriqueciendo los acordes originales con una nota de armonio continua y solemne y una percusión severa, para luego ir descolgando guitarras, charango y quenas a la par de la riqueza armónica de la canción, interpretada por José Seves. Y el amor de Inti-Illimani por las raíces latinoamericanas se oye todo el tiempo. La más tierna juventud del conjunto vuelve nítida como por milagro de la mano de estos hombres en el tema instrumental boliviano "Tacacoma", que luego es actualizado por los integrantes jóvenes con acordeón y tambor. El golpe tocuyano y el joropo, ambos de Venezuela, se escuchan en la voz y el cuatro de Jorge Ball en "Montilla" y en su composición original "La cororoca con tucán", tal como José Seves firma "Cantantes invisibles", una canción de indesmentible sabor caribeño ya grabada en su disco Canto remolino (2002).

Inti-Illimani abrió sus puertas al bolero en los discos Arriesgaré la piel (1996) y sobre todo Amar de nuevo (1998), pero aquí baten su propia marca con "Llanto de luna", parte de lo más dorado de un siglo de bolero, en una versión suprema y acústica donde, más que vehemencia, en la voz de José Seves hay intimidad y sentimiento. Dan ganas de ir a resucitar al maestro Tito Rodríguez para que la escuche. La canción italiana descubierta en el exilio se oye en "Canzone del pescatore" y el grupo gana además una nueva frontera con "Doña flor" y los ecos brasileños que parecen remontarse hasta "Tico tico no fubá" en esa composición, donde la melodía está entregada a la sapiencia del trombón de Héctor Parquímetro Briceño. Son dos canciones en las que el charango hace las veces de mandolina y el cuatro venezolano se vuelve cavaquinho, todo en manos de Horacio Durán: pura fusión mundial.

Una distinción de Esencial es que todos los instrumentos fueron grabados en vivo, y el sonido acústico de Inti-Illimani se oye así más noble y de viejo cuño. Entre esos timbres están las novedades, y la principal es el piano de Camilo Salinas, que es un debut pero al mismo tiempo parece haber tenido desde siempre su espacio reservado en el grupo. Hay solos de piano en la afroperuana "Arroz con cocolón" y en "Montilla", y la misma naturalidad se oye en el acordeón en "Danza verde". Aparte de nuevos instrumentos, Camilo Salinas trae carácter para tocarlos. Si en un joropo viejo como "Polo doliente" había un arpa, aquí ese rol lo juega y multiplica el piano, y en "Llanto de luna" tiene carta blanca hasta para rendir un tributo en las teclas al cubano Rubén González.

Un rasgo histórico más es la química entre la música de Inti-Illimani y las letras de Patricio Manns. Para "Danza verde" Horacio Salinas compone algunas de las mejores melodías y modulaciones del disco entre guitarras, tiple y acordeón, además de poner en bandeja un bonito solo de quena de Jorge Ball que sella la emotividad de la canción. Y será casualidad o no, pero la letra que Manns entrega en la canción "Tan sólo amando el hombre camina" alude a la búsqueda de la concordia por sobre la diferencia, y bien podría ser un mensaje de uno de los pocos hombres que, en el conflicto interno entre las dos alineaciones de Inti-Illimani, es amigo de ambas y en vez de la discordia elige la belleza. Con Esencial, Inti-Illimani histórico acaba de hacer un inventario de Inti-Illimani. Y como si el inventario fueran las estaciones de un viaje, el grupo va honrando uno a uno y sin prisas los rasgos de su historia. Cierto que es esencial.

Inti-Illimani "Esencial" (2006, La Oreja).

1. Arroz con cocolón.
2. Danza verde.
3. Danza mediterránea.
4. El lazo.
5. Montilla.
6. Llanto de luna.
7. Tacacoma.
8. Tan solo amando el hombre camina.
9. Corocora con tucán.
10. Cantantes invisibles.
11. Canzone del pescatore.
12. Doña Flor. - El Mercurio Online Emol


"Esencial"

Ricardo Larraín se metió en un avispero. Filmó este documental cuando la lucha judicial entre el Inti Illimani Histórico y el Inti Illimani Nuevo se encontraba en su apogeo y aún no se sabía si los Salinas o los Coulon ganarían lo que ha sido una de las disputas más amargas de la historia de la música popular chilena. Sólo hace algunas semanas los tribunales dieron el uso del nombre Inti Illimani al grupo liderado por Salinas, protagonista de esta película.

También era un avispero conceptual. Los Inti querían reunir su producción más reciente en una grabación en directo, durante cuatro días, en la poco agraciada Sala Master de la Radio Universidad de Chile. Agréguese que este ya no es el grupo de jóvenes energéticos que con su solo aspecto comunicaban el ánimo revolucionario; con esa idea corría el riesgo adicional de embarcarse en la reconstitución de una historia que la Historia redujo a nostalgia.

Larraín partió por evitar esto último. Esencial es una película sobre la grabación de un disco, no sobre la densa trayectoria de Inti Illimani. La cinta releva el liderazgo de Horacio Salinas, pero permite que también emerjan la creatividad de José Seves y Jorge Boll y la viveza musical de Horacio Durán. Y da relieve a las extraordinarias participaciones del tenor Tito Beltrán y del trombonista Héctor "Parquímetro" Briceño.

Hay mucha inteligencia fílmica en este documental. Da lo mismo si procede de El último rock (Scorsese, 1978) o de Calle 54 (Trueba, 2000): todas las influencias han sido subsumidas en una fotografía superior, una iluminación astutamente integrada al espacio de actuación, un montaje elegante y una sensibilidad rítmica que abraza a la música con la cámara.

Esencial pone un nuevo techo al registro audiovisual de la música chilena. Un techo altísimo, que muestra que no hacen falta los efectos electrónicos, que las piruetas visuales sobran y que, en cambio, es necesario entender lo que se filma. Porque, al fin, la música le pide al cine lo único que no puede transmitir por sí misma: la dificultad de hacerla.

El caso es que esta película también modifica la estética de Inti Illimani. Lo convierte en un conjunto sofisticado, perfeccionista, de cámara. Hay, con Esencial un antes y después para Inti Illimani. - El Mercurio Online Emol, Ascanio Cavallo


Discography

Por la CUT - 1968
Voz para el Camino - 1968
Si Somos Americanos - 1969
Voz para el camino - 1969
Por la CUT - 1969
A la Revolución Mexicana - 1969
Inti-Illimani - 1969
Inti-Illimani - 1970
Canto al Programa - 1970
Charagua/El Aparecido - 1971
Autores Chilenos - 1971
Nuestro Mexico/Dolencias - 1972
Canto para una Semilla - 1972
Quebrada de Humahuaca - 1972
Canto Pueblos Andinos, V. 1 1973
Viva Chile! - 1973

La Nueva Canción Chilena - 1974
Koncert Für Chile 1974
Canto de Pueblos Andinos V.1-1975
Hacia La Libertad - 1975
Canto Pueblos Andinos V.2-1976
Chile Resistencia - 1977
Hart Voor Chili - 1977
Canto a la Rev. de Octubre-1978
Desde Chile Resistimos - 1978
A Concert For Chile - 1978
Canto per una Seme - 1978
Canto para una Semilla - 1978
Can. para Matar una Culebra - 1979
Gracias a la Vida - 1979
En Directo - 1980
Palimpsesto - 1981
The Flight of the Condor - 1982
Con la Razón y la Fierza - 1982
Imaginacón - 1984
Sing to me the Dream - 1984
Return of the Condor - 1984
La Muerte no va Conmigo - 1985
Chant pour une Semence - 1985
De Canto y de Baile - 1986
Fragments of Dream, JOHN WILLIAMS - PACO PEÑA
1987

Leyenda 1990
Concierto Italia 1992
Andadas 1993
Arriesgaré la Piel 1996
En Vivo en el Monumental 1997
Amar de Nuevo 1998
Inti-Illimani Performs V.Jara 1999
Inti-Illimani Sinfónico 1999
La Rosa de los Vientos 1999
Antología en Vivo 2001
Música en la Memoria 2005
Antología en Vivo 2006
Esencial 2006

Photos

Bio

Inti-Illimani was formed in 1967 by a group of students at Universidad Técnica del Estado in Santiago, Chile. They became known as a unique band in the Latin-American landscape. They are part of the movement known as New Chilean Song. From 1973 to 1988 they lived exiled in Italy, where they perfected their art and became a musical window helping Latin America gain worldwide fame. They where one of the first bands to perform in Football Stadiums for their shows in front of many thousands of people, according to Billboard Magazine.

Their first records focus on Andean Music and also songs with a strong human and poetic content. In 1987 the band released over 30 records. Some of the most critically praised are “ The flight of the Condor”, “Imaginación” and “Palimpsesto” whith the famous song “ Mercado de testaccio” dedicated to Italy and composed by the musical director of Inti-Illimani, Horacio Salinas. Together with the reknown guitarist John Williams they released “ Fragments of a dream” and “Leyenda” in 1987 and 1990.

The artistic life of Inti-Illiman has been that of a band that merges not only traditional cultures of the world but also composition modes and structures which break prefixed models. The “Washington Post” has referred to Inti-Illimani as music in search for a country, reminding us the universality of its aesthetic. In one of their latest releases “Esencial” (2007), Inti-Illimani are seen in the prime of their musical life, guided by their musical director Horacio Salinas and the historical band members José Seves, Horacio Duran and Jorge Ball, along with talented and virtuoso young musicians.

Inti Illimani Histórico, la Historia de Inti Illimani

Inti-Illimani, sol del Illimani, nevado imponente que se yergue en las alturas andinas de La Paz, Bolivia. Es el nombre con que el grupo fue bautizado en agosto de 1967 por el guitarrista de ascendencia boliviana Eulogio Dávalos, dada la fuerte pasión por la música del altiplano andino que ya en sus inicios muestra el grupo. Después de cuarenta años transcurridos desde entonces, su nombre se identifica con la historia musical del continente latinoamericano, con sus instrumentos más característicos, con la historia de sus pueblos y los del mundo, sus luchas, con su geografía y sus sabores, significa amistad y solidaridad. Inti Illimani es música. Más aún, es cultura.

Es una historia traspasada e influenciada por los tiempos y vientos sociales. Inti-illimani surge fiel a los nuevos aires que brotan en muchos lugares del mundo durante la década de los 60 que, en el caso chileno, a partir de Violeta Parra, cambia la manera de entender y cultivar la canción y en general, la música latinoamericana.

Nacido en mayo de 1967 en el seno de la Universidad Técnica del Estado, Inti illimani se constituyó rápidamente en uno de los grupos emblemáticos del notable movimiento musical chileno conocido como "la nueva canción chilena”. Su trabajo instrumental multifacético, habla también de una búsqueda que entrecruza disciplinas muchas veces separadas; lo popular y lo clásico se vuelve un todo en sus creaciones que parecieran mostrarnos el folclore de un país imaginario, pero también real.

SUS PRIMEROS VIAJES

Desde sus inicios, realiza giras por América Latina: Argentina, Bolivia y Perú (1968-1970), luego Ecuador, Colombia, Cuba, México, Costa Rica y Venezuela (1971-1973). En estos viajes se nutren desde las fuentes, aprendiendo a escuchar y viendo tocar; surgen las primeras composiciones instrumentales: “Alturas” y “Tatatí”, y los arreglos del repertorio latinoamericano que serán la pauta a seguir en la consolidación de su estilo;“Juanito Laguna” y “Simón Bolivar”,”Ramis y Longuita ”, “El Canelazo” y “La Fiesta de San Benito”. Es aquí donde se fragua el modo de hacer, el estilo de sus arreglos, en fin, aquello que es la identidad inequívoca de su trabajo musical.

LA FORMACIÓN DE SUS PRIMEROS NUEVE DISCOS ”LONG PLAY”

Hacia finales del 1967 lo integraban Horacio Durán, Max Berrú, Jorge Coulon, Pedro Yañez y Horacio Salinas. A los pocos meses, de regreso de su primera gira por Argentina, deja el grupo Pedro Yañez (Febrero de 1968) y entra Ernesto Pérez de Arce. Ellos, bajo la dirección del más joven de sus integrantes, Horacio Salinas, componen el Inti Illimani que funda ”los cimientos de su arquitectura musical“, que graba los 8 primeros y decisivos discos entre 1969 y 1972. Este es el grupo que colabora con Víctor Jara, que graba arreglos del maestro Luis Advis y su obra “Canto para una semilla”, basada en las décimas de la gran Violeta Parra.

El año 1972 luego de largas cavilaciones, deja el grupo Ernesto Pérez de Arce, músico fino y estudioso, jazzista e Ingeniero Químico, muy cercano al núcleo creativo. En su paso por el conjunto dejó una huella de disciplina y estilo profesional. Memorables son sus ejecuciones en Quena, instrumento que supo cultivar con técnica y gusto.

También integró el grupo, por un breve período